En la formación transdisciplinaria los principales aportes surgen de la filosofía
del lenguaje, la filosofía existencial, el cognitivismo, el constructivismo, el
pensamiento sistémico y la psicología positiva. Llegado un punto de nuestras
vidas, muchos de nosotros descubrimos que, por inercia, hemos caído en
situaciones y rutinas sumamente insatisfactorias. De pronto comprendemos que
no vivimos conforme a nuestros deseos y, aún peor, que ni siquiera sabemos
cuales son esos deseos. Esta es la clave del problema: desconocemos cuales
son nuestros deseos más profundos y verdaderos. Un muro invisible cimentado
en la pasividad nos separa de nuestros sueños, pero abrir una brecha en ese
muro no es tan difícil como pudiera pensarse. Basta un poco de convicción y
empuje.
Últimamente, he presenciado la gestión de talento humano, dentro de cualquier
organización existen relaciones laborales, sin dejar a un lado las relaciones inter e
intrapersonales, los seres humanos somos integrales, no podemos ser vistos
desde un solo ángulo, en cada empresa coexisten personas, emociones,
actitudes, estimulación intelectual, nuevos conocimientos/ideas, desafíos,
experiencias estéticas, técnicas de innovación. La mayéutica es una técnica
para liberar ese potencial, capacidad, talento y saber que todos llevamos dentro
pero que a veces ni sabemos. Esta técnica no actúa como portadora de una
verdad sino que ayuda a buscar en sí mismo, y a través del diálogo, la dialéctica,
improvisando un discurso según los estímulos que le ofrece su interlocutor.
Las personas se desempeñan mejor cuando actúan en armonía con sus
auténticos deseos. Las compañías con mejor desempeño son aquellas que
apoyan el desarrollo de su personal. Y, como retorno de esta inversión, los
empleados construyen un mejor lugar de trabajo.
Un buen jefe pretende hacer a las personas más independientes, ayuda a
descubrirse a uno mismo. Proceso de dentro a fuera, intensifica y sinergia la
proactividad. Maximiza los efectos a largo plazo ligados a la empleabilidad como
capacidad para poder ser colaboradores en todo momento dentro de una
organización o fuera de ella. Prepara en la experiencia, en la vida y para el futuro.
Asimismo, el jefe debe propiciar en sus colaboradores la capacitación para
gestionar la empresa, promover el bienestar personal y profesional, aumentar las
posibilidades de permanencia en la empresa, transmitir con gestos, palabras y
conductas la cultura colaboradora, las reglas del juego, por ultimo canalizar las
relaciones, manejo de sus propias emociones. Aumentar la inteligencia, control,
responsabilidad sobre su propia vida y liberar la expresión de los talentos -
fortalezas. Se necesitan personas "plenamente humanas" para liberar el potencial
de organizaciones más emprendedoras, más democráticas y más orientadas al
aprendizaje. De hecho, el incremento exponencial que está teniendo la
productividad organizacional y la innovación, descansa en la convergencia del
desarrollo personal y el desarrollo organizacional. Las personas necesitan tener
éxito y felicidad en sus vidas, dentro y fuera del trabajo: sólo de esta manera
podrán desarrollarse como Seres: “Humanos”. El desafío es encontrar nuevas
maneras de inspirar a trabajar más efectivamente, respetando la libertad y
derecho de dirigir y expandir su propio destino.
MSC. MARIA ZURITA
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