En estos días estuve en la fiesta de fin de año escolar de una escuela y reflexione sobre “lo que los padres esperan de sus hijos”, allí pude observar que los niños estaban solos, muy pocos padres se apersonaron en el lugar, por otra parte, los chicos estaban muy contentos de su fiesta y llevaron la música que les gustaba.
Llego el gran momento y la música fue apareciendo con diferentes ritmos y tonalidades de piel, esa interculturalidad que nos define, ese tambor y tiqui ti tiqui que nos caracteriza. Dignos de ser latinos!
De repente una trulla de niños desde los seis años hasta los doce, confluyendo en el patio, por ser docentes hay que mediar entre lo que se debe escuchar y lo que no debemos colocar, para así poder evitar. Sin embargo los niños exigían que se les colocase un tipo de música, Uds. se preguntaran ¿Pero que tipo de música? ¿Cuál es el misterio?, allí esta el detalle, la música la que nos esta arropando y en todos lados escuchamos, en la calle, en la televisión, en la radio, en el carro, en los autobuses, el reguetton. Se dispuso colocar el ritmo y los chicos comenzaron a colocarse en parejas y hasta en tríos demostrando sus habilidades bailables, muchos de nosotros intercediendo ante el entorno y modelando, comenzamos a interceder y mostrar como debían moverse que movimientos aceptables dirigir.
Y a partir de allí comienza la introversión, todo padre se emociona cuando su hijo hace algo nuevo y además empieza a tomar acciones, conductas propias de los adultos siendo tan niños... por ejemplo, cuando nuestro hijo dice la primera palabra aplaudimos, lloramos y empezamos a llamar a nuestros seres queridos para enseñarles que hizo nuestro pimpollo. Asimismo cuando da el primer paso, gatea, corre, se monta en el columpio, bicicleta y pare de contar… de esa manera vamos formando a nuestro tesorito y el niño cuando aprende hacer algo va inmediatamente a enseñarle a mamá o papá lo que aprendió. Y los padres responden como siempre…. Sonriendo, usando expresiones ¡ese es mi hij@!, ¡Así se hace mi tesorito!, ¡Que linda mi niñ@!. De esa manera el niño logra la aceptación y repetirá la conducta más de una vez. Se han preguntado entonces cuando nuestro tesoro baila, moviendo la cadera, los hombros e imita a la bailarina de reguetton, el baile del perrito….y tiene un añito y se lo celebramos ¿que pasará cuando este más grande?
Muy simple, seguirá bailando así, porque la figura más importante de su vida, le ha gustado. Y cuando por fin este adolescente y empiece a bailar insinuándose a los otros jóvenes, yo papá me aterro y digo ¿estás Viendo a TU HIJ@?, ¡mira a TU HIJ@!, pero no recuerdo cuando estaba pequeña y le celebre como se movía y me parecía gracioso. Pero ahora no quiero que sea así!!!.
Ser papás no es fácil, existen libros, manuales, guías para ser padres, pero verdaderamente quién enseña y forma a ser papás es la vida. Ese ir y venir, ensayo y el error, uso y el desuso. Es bueno recordar a medida que van creciendo nuestros hijos preguntarme ¿qué necesito para que puedan desenvolverse, actuar y hacer?, mediar con el ambiente, no alejarlo de la realidad y mucho menos prohibir algo, pero sobre todo insertar el chip de la bondad, ingenuidad, pureza, respeto, inocencia, seguridad con conocimiento de causa y efecto.
MSC MARÍA ZURITA
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Por favor no olvides colocar tu nombre o email para hacer mas dinámica la participación . . .
Maria Zurita